Crimen de Paulina Lebbos: a casi 20 años, su padre vuelve a acusar a los responsables y a quienes encubrieron el caso
A días de un nuevo juicio oral, Alberto Lebbos reconstruyó los primeros momentos de la desaparición de su hija y volvió a denunciar una trama de impunidad que, asegura, frenó la causa durante más de dos décadas.
Veintiún años después del asesinato de Paulina Lebbos, una de las causas más emblemáticas de Tucumán vuelve a ocupar el centro de la escena judicial. En marzo comenzará el juicio contra César Soto, ex pareja de la joven y padre de su hija, acusado como autor del crimen, y contra Sergio Kaleñuk, imputado por encubrimiento.
La confirmación del debate oral reavivó la voz de Alberto Lebbos, quien volvió a apuntar contra los acusados y contra quienes, según sostiene, garantizaron la impunidad desde los primeros días de la investigación.
La desaparición y una oportunidad perdida
Lebbos recordó que el 26 de febrero de 2006 inició una búsqueda desesperada tras la desaparición de Paulina. Recorrió hospitales, sanatorios y dependencias policiales hasta llegar a la casa de César Soto, donde tomó conocimiento de antecedentes de violencia contra su hija.
Convencido de que Soto era el principal sospechoso, lo llevó personalmente a la Brigada de Investigaciones y exigió su detención. Sin embargo, minutos después, el hombre recuperó la libertad. Para Lebbos, ese episodio marcó el inicio de una cadena de irregularidades y encubrimientos que condicionaron toda la causa.
"El Estado tuvo herramientas para actuar y no lo hizo", sostuvo en reiteradas oportunidades el padre de la víctima, quien considera que ese primer paso fallido fue clave para que, más de 20 años después, el crimen siga impune.
El rol de los acusados y las expectativas por el juicio
Uno de los puntos centrales del juicio será el rol de Sergio Kaleñuk, hijo de un ex funcionario de alto rango del gobierno provincial. Según la investigación, existía un vínculo personal entre Kaleñuk y Soto.
Lebbos recordó que la noche de la desaparición de Paulina, Kaleñuk habría realizado cerca de 200 llamadas telefónicas, un dato reconstruido en una pesquisa encabezada por el fiscal Diego López Ávila junto a la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Para el padre de la joven, no hay dudas sobre la autoría del crimen ni sobre el encubrimiento posterior.
También volvió a referirse a Soto, a quien describió como una persona inestable en ese período, atravesado por la separación y con antecedentes de violencia. Aun así, destacó que la familia acompañó a Paulina en su decisión de continuar con el embarazo y criar a su hija.
De cara al juicio que comenzará en marzo, Alberto Lebbos reclamó la aplicación de las máximas penas previstas por la ley y pidió responsabilidad a los testigos que deberán declarar. Advirtió que las mentiras no solo profundizan el dolor de las víctimas, sino que también terminan afectando a quienes las sostienen.
A más de dos décadas del crimen, el nuevo juicio aparece como una instancia decisiva para una causa atravesada por denuncias de violencia de género, poder político y encubrimiento, y que sigue siendo uno de los principales símbolos del reclamo de justicia en Tucumán.