La barra de Estudiantes amenaza la vuelta de Los Piojos en La Plata
Miguel Tobar, líder sindical y referente de la barra de Estudiantes, amenaza con cancelar los shows de Los Piojos en el Estadio Único de La Plata. El conflicto involucra poder sindical, barras y una lucha por el control de la seguridad en el estadio, con un negocio millonario en juego.
Miguel Tobar, líder del sindicato de seguridad privada UPSRA en La Plata, lanzó una amenaza que puso en tensión los recitales de Los Piojos programados para diciembre en el Estadio Único.
En un video que rápidamente se viralizó, Tobar advirtió que los conciertos no se realizarán si no se llega a un acuerdo con su sindicato para manejar la seguridad de los shows.
Aunque no es solo un sindicalista, Tobar también es una figura clave en el mundo de las barras, con poder en la tribuna de Estudiantes de La Plata, donde su hermano, Iván Tobar, lidera el grupo más importante.
El conflicto surge cuando la productora 300 confirmó que Los Piojos ofrecerían siete recitales en el Único, todos con entradas agotadas, en lo que parecía ser un regreso triunfal a la ciudad después de 15 años. Sin embargo, este evento se vio empañado por las disputas de poder entre sindicatos y barras.
Tobar, que también tiene vínculos con el fútbol, aprovechó la oportunidad para presionar por el control de la seguridad de los eventos, un negocio millonario en el que cada show podría generar más de 200 millones de pesos solo en salarios para los 700 patovicas que se contratarían por recital.
La pelea por el control de la seguridad
En el mundo de los recitales, especialmente en estadios como el Único, las productoras deben negociar con las barras para asegurar el acceso a ciertos espacios, como los puestos de comida, la venta de entradas y el control de la seguridad. En otros estadios como Vélez, Argentinos Juniors o el Movistar Arena, las barras tienen acuerdos con las productoras y reciben beneficios como parte del trato. En el Estadio Único, sin embargo, no existen tales acuerdos, lo que dio lugar a la intervención de Tobar, quien ahora exige que se contraten a empresas asociadas a su sindicato para la seguridad del evento.
Tobar, quien tiene antecedentes de violencia en el fútbol y en el mundo del crimen organizado, se consolidó como una figura influyente no solo en Estudiantes, sino también en el ámbito sindical de la seguridad privada. Su hermano Iván Tobar también está vinculado con el gremio de la UOCRA y con sectores del poder político y policial de la región, lo que le otorga un respaldo significativo en su disputa por el control de los shows.
El negocio de la seguridad y la política detrás de la amenaza
El conflicto no es solo una cuestión de control sobre la seguridad de los recitales, sino también de una lucha por el control del negocio millonario que implica manejar la seguridad en el Estadio Único, el único lugar donde no se negocian los puestos de comida y bebida con las barras. En otros estadios, como en Vélez, los barras reciben una parte de las ganancias de la venta de entradas y productos, mientras que en el Estadio Único esto no sucede. Para Tobar, el control de la seguridad de los recitales significa también apoderarse de un mercado millonario a largo plazo.
A través de su alianza con Ariel PATO Calvici, jefe de la barra de River Plate, Tobar logró incrementar su influencia en el mundo del sindicalismo, además de expandir su control sobre la seguridad de varios estadios y discotecas de la ciudad de La Plata. Sin embargo, este control está siendo desafiado por otros actores del gremio de seguridad, especialmente la Sutcapra, cuyo sindicato está afiliado a empresas que ya habían sido contratadas por la productora de Los Piojos para este evento.
La postura del gobierno y la productora
A pesar de la amenaza de Tobar, desde el gobierno provincial y la productora 300 se asegura que los recitales se realizarán tal como estaban programados. "Es un problema de encuadramiento sindical, pero no está en nuestras manos", señalaron desde la productora, destacando que las negociaciones con los sindicatos no deben afectar la realización de los shows.
El gobierno provincial también intervino, pero los intentos de conciliación entre las partes fracasaron hasta el momento. Las autoridades aseguran que los recitales no corren peligro, aunque Tobar no está dispuesto a ceder fácilmente. De hecho, ya anunció un posible paro y movilización al estadio el día del primer recital, el 14 de diciembre, si no se llega a un acuerdo favorable para su sindicato.
El poder de la barra brava de Estudiantes
La situación es compleja, porque Tobar no solo tiene el respaldo de su hermano en la barra de Estudiantes, sino también de poderosos sectores políticos y sindicales que lo apoyan. Su alianza con el gremio UPSRA y la influencia de la UOCRA local refuerzan su posición. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es hasta qué punto las autoridades provinciales estarán dispuestas a ceder ante las presiones de Tobar y su barra, o si finalmente se impondrá la voluntad de las productoras y el gobierno para garantizar que los shows se realicen sin inconvenientes.