Máximo Thomsen: "La condena ejemplar para nosotros no sirvió en lo más mínimo"
El joven condenado por el asesinato de Fernando Báez Sosa habla sobre su vida en prisión y el impacto de la violencia juvenil.
Máximo Thomsen, condenado a prisión perpetua por el brutal asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, lleva ya cinco años tras las rejas, enfrentando una realidad que jamás imaginó.
A pesar de sus constantes afirmaciones de inocencia, el joven de 25 años sigue cumpliendo una condena que lo marcó como uno de los responsables de la muerte de un joven de 18 años, que llegó a la ciudad para disfrutar de sus vacaciones y fue víctima de una feroz golpiza en las afueras del boliche Le Brique. Testigos lo señalaron como el principal agresor de esa madrugada trágica.
La vida en prisión: reflexión y convivencia con los demás condenados
A pesar de su encarcelamiento, Thomsen ha tenido que adaptarse a su nueva vida dentro de la Alcaldía N° 3 de Melchor Romero, donde comparte pabellón con los otros jóvenes condenados por el crimen. Allí, junto a Matías Benicelli, Enzo Comelli, los hermanos Luciano y Ciro Pertossi, y otros, cumple su condena en un pabellón común, recibiendo visitas semanales de sus familiares y contando con seguimiento psicológico.
En su comunicación con el medio Clarín, a través de su abogado, Thomsen reflexionó sobre la violencia juvenil en Argentina, lamentando que, a pesar de la condena ejemplar, los actos de violencia continúen ocurriendo con frecuencia. "Es algo que duele más, porque no se encuentra ninguna solución a este problema social", expresó, al tiempo que destacó el apoyo de su familia y amigos durante su tiempo en prisión.
La memoria de Fernando Báez Sosa y el dolor de sus padres
Mientras Thomsen intenta encontrar un sentido a su tiempo en la cárcel, los padres de Fernando Báez Sosa, Silvino y Graciela, siguen viviendo con el dolor de la irreparable pérdida de su hijo.
A cinco años del crimen, los recuerdos de Fernando siguen intactos en sus corazones, mientras sus amigos avanzan en sus estudios universitarios y ellos continúan luchando por sobrellevar su dolor. En una reciente entrevista, Graciela y Silvino compartieron que nunca volverán a ser felices.