¿Qué pasaba en Tucumán durante la Revolución de Mayo?
Tucumán no quedó fuera de la ronda decisiva para establecer el futuro del país en 1810.
La Revolución de Mayo, el proceso que vivió Argentina antes de convertirse en República, no se vivió de la misma manera en todos los rincones del país. Nos preguntamos, entonces, ¿cuál fue el papel de Tucumán?
Enterate dialogó con Gabriela Lupiáñez, historiadora e investigadora del papel tucumano en la Semana de Mayo y todo el proceso revolucionario. Lupiáñez comentó: "Hasta 1810, cuando la gente se refería a los territorios en disputa, hablaban de españoles peninsulares (los nacidos en España) y los españoles americanos. Todos respondían al mismo rey".
¿QUÉ SIGNIFICA SER COLONIA TRADICIONAL?
En ese momento, había quienes no querían atravesar esa llegada a la independencia. Peleaban, mantenían y pensaban por y para los valores de la corona española, se sentían parte, estaba dentro de su identidad ser descendientes de España. Sin embargo, en los textos actuales, la historia muestra que eran una colonia como tal.
Según Lupiáñez, Tucumán era considerado un pueblo, en cuánto al territorio y la población. Gobernaban los padres de las familias más poderosas, con buen pasar económico y estudios. En el momento que comienza el proceso de revolución el tema se centró en "avisar" a los pueblos. Entonces, sin wifi ni aviones, las noticias tardaban en llegar.
A Tucumán llegaron dos versiones: desde Buenos Aires pedían que se adhieran y envíen un diputado porque comenzaba el proceso de autonomía. Mientras que, desde Córdoba, instaban a esperar, ya que creían que no era necesario crear medidas desligándose de España.
Como Tucumán dependía de Salta, la primera reacción fue "desligar" esa postura de decisión y dejar que la capital diga qué hacer. Lo interesante fue la postura de Nicolás Laguna, abogado y político que luego gobernó Tucumán. Laguna dijo ‘no, consultemos a la sociedad, al campo'. Esto era revolucionario en esa época porque todas las decisiones pasaban por unos pocos y la gente no participaba. Sin embargo, la historiadora destacó: "Tucumán siempre envió oriundos y sabios a representarnos. Gente que estudiaba y conocía los intereses propios, otros dependían de gente que no sabía o que no era propia de las localidades".
Aquí comienza a reflejarse la intención de tener autonomía y pensar en un "todos" como sociedad, aunque en ese momento la idea no prevalece, debido a que el Cabildo advirtió que quienes acompañaran a Laguna iban a ser detenidos. Finalmente, Manuel Felipe Molina (hermano del que será Obispo Molina) es el elegido y se encamina a Buenos Aires.
EL ROL DE LAS MUJERES
Según la historiadora, las mujeres no tenían una participación importante, eran analfabetas y no las consideraban parte. De todos modos, lo mismo estaban. En las batallas iban detrás de sus hombres, cocinando o cosiendo. Lo curioso es que, en los documentos de guerra, había nombres femeninos en los listados de prisioneros, aunque supuestamente no participaban de los conflictos armados.
Frente a eso, la especialista comentó: "Las mujeres podían no estar en un rol de toma de decisiones visibles, pero se las veía participando indirectamente. En la época de guerras, una destacada fue Águeda Tejerina, quien dio un discurso pidiendo colaboración y dinero, pero todas sus palabras fueron transcritas por un hombre", señaló.
Su participación era doméstica e invisible.