Una estrella de canotaje fue condenado por entregar a sus alumnas para que su padre abusara de ellas
Néstor "Piri" Pinta, campeón de canotaje, fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión por permitir que su padre abusara de sus alumnas. El fallo destaca su complicidad en los hechos ocurridos en su casa.
Néstor "Piri" Pinta, múltiple campeón de la Regata del Río Negro, fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión por su participación en los abusos sexuales cometidos por su padre, Aldo Pinta, contra exalumnas de la Escuela Municipal de Canotaje de Carmen de Patagones. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 lo declaró culpable de ser partícipe necesario en dos hechos de abuso sexual gravemente ultrajante.
La investigación comenzó en 2018, cuando una de las víctimas denunció los abusos que sufrió siendo menor de edad. Su testimonio abrió la puerta para que otras mujeres relataran situaciones similares, todas ocurridas en la casa de los Pinta, donde Aldo abusaba de las jóvenes bajo la excusa de realizarles masajes para mejorar su rendimiento deportivo.
El rol de Pinta: sabía y permitió los abusos
Según los testimonios recogidos durante el juicio, Néstor Pinta no solo estaba al tanto de los abusos, sino que permitió que ocurrieran en su propia casa. Las víctimas, que tenían entre 14 y 15 años en ese momento, relataron que eran llevadas a una habitación contigua al comedor, donde Aldo las sometía a abusos.
Aunque Aldo Pinta se suicidó en 2020, la Justicia avanzó contra su hijo, a quien consideró un cómplice necesario. "Pese a que podía ver cómo las adolescentes ingresaban a la habitación con su papá, nunca intervino para evitarlo", señaló el tribunal.
El juicio y la sentencia: un fallo reparador para las víctimas
El juicio oral, que comenzó a fines de 2024, contó con el testimonio de varias víctimas que ratificaron la complicidad de Néstor Pinta. La defensa intentó argumentar que su cliente había sido sobreseído en una instancia previa, pero el tribunal rechazó el planteo y avanzó con la condena.
La querella, representada por la abogada María Fernanda Petersen, había solicitado 15 años de prisión, argumentando que Pinta no solo sabía de los abusos, sino que los facilitó. "Este juicio fue un proceso reparador", dijo Petersen tras la sentencia. "Las redes colectivas permitieron a las víctimas no sentirse solas y dar pelea por un juicio justo".
La fiscalía, encabezada por Marina Lara, también pidió una pena mayor, aunque no llegó a los 15 años solicitados por la querella. Finalmente, el tribunal impuso una condena de 4 años y 6 meses, considerando atenuantes como la falta de antecedentes de Pinta y su buen concepto social previo.
Un mensaje claro contra los abusos en el deporte
Aunque la sentencia aún puede ser apelada, el fallo representa un avance en la lucha contra los abusos en ámbitos deportivos. Las víctimas y sus representantes destacaron la importancia de que la Justicia haya reconocido la complicidad de Pinta, enviando un mensaje claro sobre la protección de las jóvenes deportistas.
"Más allá de la pena, para las víctimas era fundamental que fuera condenatorio", afirmó Petersen. Este caso no solo expone la gravedad de los abusos en el deporte, sino también la necesidad de que las instituciones actúen para prevenir y sancionar este tipo de delitos.