La actividad económica de 2025 presenta disparidad
A principios de 2025, la actividad económica de Argentina sigue mostrando una dinámica dispar. Aunque algunos sectores logran repuntar, otros continúan sin señales claras de recuperación sostenida. Este escenario genera un panorama mixto que genera incertidumbre entre analistas y economistas.
Los datos más recientes del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC revelaron una caída acumulada de la actividad económica en 2024 del 1,8%, aunque esta fue menos pronunciada de lo previsto. Sin embargo, en diciembre la economía experimentó su octava mejora mensual consecutiva, superando los niveles de agosto de 2023, cuando comenzó la recesión.
A pesar de este repunte, sectores clave como la industria, el comercio y la construcción siguen mostrando resultados negativos. La industria y la construcción, en particular, enfrentan dificultades continuas, con caídas en su actividad en los últimos meses. En cambio, sectores como la minería, la energía y el agro muestran mejores perspectivas, gracias principalmente a la demanda externa.
Desafíos y expectativas para el futuro cercano
Mirando hacia los próximos meses, las perspectivas siguen siendo dispares. Mientras que el agro y la minería podrían tener un año positivo, la construcción se enfrenta a un panorama sombrío. La falta de prioridad para la obra pública y los altos costos de los insumos son factores que limitan el crecimiento del sector.
En cuanto a la industria manufacturera, hay una gran incertidumbre. Aunque la apertura de importaciones podría beneficiar a algunos rubros, como el automotriz, otros sectores como la indumentaria podrían verse perjudicados por la competencia externa.
Por otro lado, el crédito al sector privado se presenta como una de las mayores oportunidades para impulsar la economía. Con financiamiento, las empresas podrían invertir en maquinaria y aumentar su producción, lo que podría generar un crecimiento real en algunos sectores clave.
Este panorama muestra una economía en recuperación, pero con sectores que aún dependen de factores externos e internos que generan incertidumbre. A medida que 2025 avanza, será clave monitorear las tendencias y cómo el crédito y las exportaciones influyen en el desempeño general.