¿Quieren que me mate? Miguelón lloró en la audiencia por amenazas a Jaldo y jueces, pero seguirá preso en Ezeiza
El temido recluso fue procesado junto a su pareja por un audio intimidante enviado a una periodista. "¿Quieren que me mate?", gritó entre lágrimas, pero el juez no le creyó.
Miguel "Miguelón" Figueroa, conocido por su historial de violencia y condenado por un doble homicidio, volvió a ser noticia tras ser imputado por amenazas coactivas contra el gobernador Osvaldo Jaldo y cuatro funcionarios judiciales de Tucumán. La medida fue dictada por el juez Guillermo Di Lella, quien además ordenó tres meses de prisión preventiva tanto para él como para su pareja, Marcela Díaz.
La causa se originó por un mensaje de audio intimidante que recibió una periodista tucumana. Según la investigación, Figueroa habría ordenado la grabación para presionar a la Justicia y obtener un permiso especial para visitar la tumba de su hijo fallecido. El contenido del audio incluía amenazas directas a Jaldo, al juez Gonzalo Ortega y a los fiscales Carlos Sale, Ignacio López Bustos y Pedro Gallo.
"Me arrodillo para pedir perdón", dijo Miguelón entre lágrimas
Durante la audiencia, Figueroa rompió en llanto, imploró clemencia y trató de desligar a su pareja de la causa. "Me arrodillo ante todos para pedir perdón. Al gobernador, al juez y a los fiscales", expresó. También aseguró que fue su hija de 10 años quien grabó el mensaje por pedido suyo, sin que Díaz (Su esposa )tuviera conocimiento.
Pese al intento de conmover al tribunal, el juez Di Lella consideró que existían elementos suficientes para imputar también a Díaz y revocarle el arresto domiciliario. Ahora deberá cumplir prisión preventiva en la alcaldía de Delfín Gallo, mientras que Figueroa seguirá alojado en el penal de Ezeiza.
Amenazas y un supuesto intento de presión al sistema
El fiscal Carlos Picón, acompañado por el auxiliar Benjamín Zavalía, fue categórico: "Esta amenaza atroz buscaba generar presión. Fue un ataque al sistema democrático y a la paz social". Coincidió con él el representante de la Fiscalía de Estado, José María Molina, quien respaldó el pedido de prisión preventiva.
Por su parte, la defensa de Figueroa denunció maltrato en Ezeiza y pidió asistencia psicológica. "Estoy rodeado de cien terroristas, hago huelga de hambre. ¿Quieren que me mate?", exclamó el acusado. Sin embargo, el juez ordenó que continúe allí, bajo observación médica.
En tanto, el defensor de Díaz solicitó que se contemple su situación como madre a cargo de cuatro menores. La defensora de Niñez, Norma Aparicio, respaldó este planteo, pero el pedido fue rechazado.