Linfoma cerebral: qué es, síntomas, diagnóstico y secuelas tras el diagnóstico de Raphael

El reconocido cantante fue diagnosticado con un tipo raro de cáncer que representa solo el 2% de los tumores cerebrales. Conocé los síntomas más comunes, los factores de riesgo y el tratamiento de esta patología compleja.

En las últimas horas, el cantante Raphael fue diagnosticado con un linfoma cerebral primario, una enfermedad rara que afecta al cerebro o la médula espinal. Según informó su equipo médico, el artista permanece internado en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, luego de haber sido ingresado de urgencia el 17 de diciembre tras sentirse mal durante la grabación de un especial de Navidad. Si bien inicialmente se sospechó un accidente cerebrovascular, las pruebas descartaron esta hipótesis y confirmaron el diagnóstico de linfoma cerebral.

¿Qué es el linfoma cerebral?

El linfoma cerebral primario (LCP) es un tipo poco frecuente de tumor que se origina en el cerebro o la médula espinal, a diferencia de los linfomas secundarios que se diseminan desde otras partes del cuerpo. Según Cancer Research UK, los linfomas cerebrales representan solo el 2% de todos los tumores cerebrales. Estos tumores son complejos tanto en su diagnóstico como en su tratamiento, debido a que su manifestación clínica depende de la ubicación en el cerebro.

El doctor Alejandro Andersson, neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), explicó que los linfomas cerebrales primarios suelen ser difíciles de diagnosticar, ya que sus síntomas pueden confundirse con los de otras afecciones neurológicas. Raphael, quien padece dos nódulos en el hemisferio izquierdo de su cerebro, es un caso representativo de la complejidad de este tipo de cáncer.

Síntomas comunes del linfoma cerebral

Los síntomas de un linfoma cerebral pueden variar dependiendo de la zona del cerebro afectada. Los más comunes incluyen:

  • Problemas neurológicos: debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, problemas de visión, y cambios en el comportamiento o la personalidad.
  • Dolor de cabeza persistente: que puede empeorar con el tiempo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Convulsiones.
  • Problemas de memoria y concentración.

Dado que estos síntomas pueden ser confundidos con los de otras condiciones neurológicas, el diagnóstico del linfoma cerebral requiere de pruebas específicas, como resonancias magnéticas y biopsias.

Factores de riesgo y causas del linfoma cerebral

Aunque la causa exacta de los linfomas cerebrales primarios es desconocida, varios factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Personas con sistemas inmunitarios debilitados, como aquellas con VIH/SIDA o que recibieron un trasplante de órgano, tienen un mayor riesgo. Además, la infección por el virus de Epstein-Barr (que causa la mononucleosis) y enfermedades autoinmunes también se asociaron con una mayor probabilidad de padecer este tipo de cáncer.

El linfoma cerebral afecta principalmente a personas entre los 50 y los 70 años, y, aunque puede presentarse en ambos sexos, los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor. Asimismo, si hay antecedentes familiares de linfoma, la probabilidad de desarrollarlo aumenta.

Diagnóstico y tratamiento del linfoma cerebral

El diagnóstico de un linfoma cerebral es complejo y puede requerir diversas pruebas médicas para confirmar la presencia de células cancerosas. Entre las principales técnicas de diagnóstico se encuentran:

  • Resonancia magnética (RM): es la herramienta más efectiva para visualizar el tumor en el cerebro.
  • Biopsia: se toma una muestra de tejido tumoral para analizarla.
  • Punción lumbar: para obtener y analizar el líquido cefalorraquídeo en busca de células cancerosas.

En cuanto al tratamiento, los linfomas cerebrales no siempre pueden ser extirpados mediante cirugía debido a la ubicación del tumor y los riesgos asociados a la intervención. Por ello, se utilizan tratamientos como:

  • Quimioterapia: medicamentos que destruyen las células cancerosas.
  • Radioterapia: rayos X de alta energía para destruir las células malignas.
  • Terapia dirigida: medicamentos que atacan proteínas específicas en las células cancerosas.
  • Esteroides: para reducir la inflamación en el cerebro.

Pronóstico y secuelas del linfoma cerebral

El pronóstico de los pacientes con linfoma cerebral depende de diversos factores, como la edad del paciente, su estado general de salud y su respuesta al tratamiento. La sobrevida media con tratamiento es de entre 2 y 4 años, aunque algunas personas pueden vivir mucho más tiempo. Sin tratamiento, la sobrevida era históricamente de solo unos pocos meses.

A pesar de los avances en el tratamiento, algunas personas pueden experimentar secuelas neurológicas después del tratamiento, dependiendo del tamaño, la ubicación y el número de tumores. Entre las secuelas posibles se incluyen:

  • Problemas de memoria y concentración.
  • Dificultades con el habla, la visión, el equilibrio y la fuerza.
  • Cambios en la personalidad o problemas emocionales, como ansiedad o depresión.
  • Problemas hormonales, como diabetes o hipotiroidismo, si el tumor afecta la glándula hipófisis.
  • Epilepsia, debido a la formación de cicatrices en áreas específicas del cerebro.

Impacto en la vida de los pacientes

Las secuelas del linfoma cerebral pueden variar ampliamente, dependiendo de la ubicación y tratamiento del tumor. Mientras que algunas personas pueden recuperar la función normal, otras pueden enfrentar desafíos neurológicos duraderos. Sin embargo, gracias a los avances en las terapias de quimioterapia y radioterapia, la calidad de vida de muchos pacientes ha mejorado, y se espera que más personas vivan más tiempo con el diagnóstico.

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