Erdogan refuerza la represión en Turquía tras el arresto del alcalde de Estambul
Masivas detenciones de opositores y periodistas generan tensión política.
Las autoridades turcas arrestaron a decenas de dirigentes políticos, militantes y periodistas en la madrugada de este lunes, tras las multitudinarias protestas por la detención de Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul y candidato presidencial del Partido Republicano del Pueblo (CHP). Imamoglu fue enviado a prisión preventiva acusado de corrupción, en un caso que la oposición califica de persecución política.
Arrestos de dirigentes y represión en las calles
Entre los detenidos se encuentra Ahmet Dincel, líder del Partido Comunista de Turquía (TKP) en Estambul, junto con otros cuatro militantes que fueron arrestados en sus domicilios tras participar en las protestas frente al ayuntamiento en Saraçhane. También miembros del partido SOL denunciaron la detención de sus dirigentes, mientras que la Asociación de Estudios de Medios y Derecho reportó el arresto del fotoperiodista Murat Kocabas y otros ocho reporteros bajo la acusación de violar la legislación sobre reuniones y manifestaciones.
"El pueblo no se dejará intimidar por la opresión y las prohibiciones", declaró el partido SOL en un comunicado, exigiendo la liberación de sus miembros.
Crecen las manifestaciones pese a la censura
Desde la detención de Imamoglu el miércoles pasado, las protestas se han intensificado en todo el país. Más de 50.000 personas se manifestaron el sábado y se estima que el domingo la cifra superó los 100.000 participantes, desafiando la prohibición de reuniones públicas impuesta hasta el martes.
En Ankara, la policía reprimió con gases lacrimógenos a los manifestantes, mientras que en Estambul, el CHP anunció movilizaciones diarias hasta lograr la liberación de Imamoglu.
"Nos reuniremos cada día a las 20.30 en toda Turquía. No pararemos hasta que nos devuelvan a nuestro candidato presidencial", afirmó Özgür Özel, líder del CHP.
Impacto económico y crisis financiera
El arresto de Imamoglu ha generado un colapso en la Bolsa de Estambul, lo que obligó al Banco Central a intervenir con una inyección de 26.000 millones de dólares en tres días para contener la caída de la lira. En respuesta, el Consejo de Mercados del Capital anunció medidas de emergencia para frenar la especulación y evitar mayores desplomes bursátiles.
Mientras Erdogan endurece la represión, la oposición sigue en pie de lucha, exigiendo elecciones anticipadas y denunciando el uso del poder judicial para silenciar a sus adversarios.