Se hundió una calle en Japón y la grieta sigue creciendo
Un dramático desplome en Yashio mantiene inmovilizado a un hombre de 74 años bajo toneladas de asfalto.
Un hundimiento de gran magnitud en la ciudad de Yashio, prefectura de Saitama, ha generado una crisis que mantiene en vilo a Japón. Todo comenzó la mañana del martes 28 de enero, cuando un camión de tres toneladas, conducido por un hombre de 74 años, cayó en una grieta que se abrió de manera repentina en el asfalto.
Un rescate contrarreloj en medio del peligro
El socavón, que en un principio tenía 10 metros de ancho y 5 de profundidad, ha crecido de manera alarmante hasta alcanzar los 40 metros de diámetro. Esta expansión ha complicado los esfuerzos de los rescatistas, quienes ya llevan cuatro días intentando salvar al conductor atrapado sin éxito.
En un principio, el hombre logró comunicarse con los equipos de emergencia, pero desde la noche del martes no se ha logrado establecer contacto. Las condiciones del terreno son extremadamente inestables, lo que ha impedido el acceso seguro de maquinarias pesadas.
"El terreno sigue cediendo, y el espacio vacío bajo el asfalto continúa expandiéndose", declaró un funcionario de la división de Alcantarillado de la prefectura de Saitama. Ante el riesgo de nuevos derrumbes, se han comenzado a construir rampas para facilitar el acceso de los equipos de rescate, aunque el proceso avanza con lentitud.
¿Qué provocó el hundimiento? El problema de las infraestructuras envejecidas
Las autoridades han identificado el deterioro de las tuberías subterráneas como la posible causa del colapso. Según explicó Jun Uehara, funcionario del área de alcantarillado, la corrosión en una tubería, posiblemente debido al paso de aguas residuales ácidas, habría provocado el derrumbe del suelo sobre ella.
A pesar de que estas estructuras se inspeccionan cada cinco años, no se habían detectado fallas previas, lo que pone en evidencia la fragilidad de las infraestructuras subterráneas en Japón. Takashi Oguchi, geógrafo de la Universidad de Tokio, advirtió que este tipo de incidentes podrían volverse más frecuentes debido al envejecimiento de las redes de alcantarillado, muchas de las cuales fueron construidas en las décadas de 1960 y 1970.
Evacuaciones y restricciones por temor a nuevos colapsos
Más de 200 familias han sido evacuadas de la zona como medida de precaución, mientras que un millón de personas en la prefectura de Saitama han recibido la recomendación de restringir su consumo de agua. Las autoridades temen que la presión en las tuberías provoque nuevas fugas y agrave la situación.
El Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo ha ordenado inspecciones de emergencia en redes de alcantarillado de otras seis prefecturas, ante el temor de que más zonas puedan estar en riesgo.
Este desastre pone sobre la mesa un problema que Japón deberá afrontar con urgencia: la modernización de sus infraestructuras envejecidas para evitar que tragedias como esta se repitan en el futuro.