"Váyanse ahora": la amenaza del Ku Klux Klan a inmigrantes tras la asunción de Trump
Aparecieron en Kentuky varios volantes del grupo violento y supremacista blanco.
La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos reavivó tensiones sociales, y en ciudades de Kentucky aparecieron flyers racistas del Ku Klux Klan con mensajes amenazantes hacia inmigrantes.
El mensaje de odio del KKK en Kentucky
Volantes atribuidos a la facción conocida como la Trinidad de los Caballeros Blancos del Ku Klux Klan circularon en ciudades como Bellevue, Ludlow y Fort Wright. Los mensajes instaban a los inmigrantes a abandonar el país con frases como: "Váyanse ahora. Eviten la deportación".
Los panfletos incluían ilustraciones ofensivas, como una caricatura del Tío Sam pateando a una familia inmigrante, y promovían una "deportación masiva". Además, alentaban a denunciar a inmigrantes, proporcionando números telefónicos de sedes del grupo en varios estados.
Reacciones de las autoridades locales
El jefe de policía de Bellevue, Jon McClain, describió los hechos como alarmantes para la comunidad, mientras que el alcalde de Fort Wright, Dave Hatter, condenó los mensajes como "basura odiosa y repugnante".
Aunque las autoridades reconocieron que los flyers están amparados por la Primera Enmienda, advirtieron que podrían considerarse acoso o violación de normas locales si los ciudadanos se sintieran amenazados.
La táctica de reclutamiento del KKK
La distribución de panfletos ha sido una estrategia recurrente de esta facción del Ku Klux Klan en los últimos años, según reportes oficiales. Algunos mensajes solicitaban pagos para enviar información personalizada, mientras que otros anunciaban eventos masivos programados para reclutar nuevos miembros.
En tanto, grabaciones asociadas a los números de contacto del grupo contenían mensajes amenazantes dirigidos a comunidades inmigrantes, en línea con el discurso antiinmigrante que caracterizó la campaña de Trump.
Condena a nivel nacional
La aparición de estos mensajes de odio coincide con las tensiones raciales exacerbadas durante la administración de Donald Trump, quien, pese a calificar al KKK como "repugnante" en su primer mandato, fue criticado por no abordar de manera contundente el resurgimiento de estos grupos supremacistas.