Cristina Kirchner asume en el PJ: un nuevo capítulo en la política peronista
La expresidenta asume en un contexto de tensiones internas, con fisuras en el peronismo y desafíos de liderazgo.
Esta tarde, a las 17:30, Cristina Fernández de Kirchner asumirá la presidencia del Partido Justicialista Nacional en un acto en la UMET. Estará acompañada por los consejeros del partido y cinco vicepresidentes, mientras que la invitación no se extendió a varios dirigentes clave.
Entre las ausencias más notorias destacan gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Ricardo Quintela (La Rioja). Tampoco fueron convocados dirigentes sindicales de la CGT ni el gobernador bonaerense Axel Kicillof, cuyas relaciones con el kirchnerismo atraviesan un momento de tensión.
La exclusión de figuras clave evidencia fisuras internas en el PJ, mientras el liderazgo de CFK enfrenta críticas tanto por su estilo como por la decisión de no realizar el acto en la histórica sede de Matheu. "Nunca le gustó el PJ", lanzó un dirigente del interior.
Internas peronistas: Un liderazgo en disputa
La llegada de CFK a la presidencia del PJ no estuvo exenta de obstáculos. El gobernador riojano Ricardo Quintela, que intentó disputar la conducción del partido, se vio obligado a dar un paso al costado tras una intervención judicial. Por su parte, Axel Kicillof, quien hasta hace poco era un aliado clave, se mantuvo en silencio ante la candidatura de la expresidenta, lo que generó fricciones y especulaciones sobre su proyecto político personal.
El escenario refleja un peronismo fragmentado. Los cruces y reproches entre sectores del oficialismo dificultan cualquier posibilidad de unidad sólida. Según analistas políticos, esta falta de cohesión podría impactar de manera negativa en el año electoral.
¿Qué sigue para el peronismo bajo el mando de CFK?
Desde el Instituto Patria aseguran que Cristina tiene intenciones de reactivar la vida partidaria y tender puentes con distintos sectores, incluido el interior del país. Su liderazgo, sin embargo, genera opiniones divididas: mientras algunos ven su asunción como un gesto de compromiso con la reorganización del PJ, otros consideran que su figura polariza y limita las posibilidades de consolidar un frente amplio.
A medida que se acerca el año electoral, el desafío de CFK será demostrar que su liderazgo puede superar las divisiones internas y proponer una alternativa competitiva frente a la gestión libertaria de Javier Milei.