El Gobierno y una encrucijada política: negociar o enfrentar una derrota
A casi un año de la propuesta de los juristas Manuel García Mansilla y Ariel Lijo para ocupar cargos en la Corte Suprema, el Gobierno se encuentra en una encrucijada crucial que podría definir su estabilidad política en los próximos días.
La Casa Rosada debe decidir si opta por abrir una negociación en el Senado para evitar el rechazo de los pliegos o si se enfrenta a una derrota política en un momento delicado.
El Kirchnerismo y la oposición se preparan para rechazar los pliegos
El Senado, donde el kirchnerismo posee la mayoría, se perfila como un escenario clave para la resolución de este conflicto. Un grupo de senadores, entre ellos Guadalupe Tagliaferri y el propio Martín Lousteau, firmó un dictamen en la Comisión de Acuerdos para discutir los pliegos de García Mansilla y Lijo. Sin embargo, el oficialismo se enfrenta a un escenario difícil: la oposición está lista para rechazar ambos nombramientos en una sesión especial convocada para este jueves. En este contexto, se ha desatado un fuerte debate sobre la viabilidad de seguir adelante con las postulaciones o retirar los pliegos antes de que se convierta en una derrota política.
Luis Juez y el dilema de la Casa Rosada
Dentro de los pedidos secretos de varios senadores "dialoguistas" y un representante de La Libertad Avanza, el ex presidente del bloque PRO, Luis Juez, ha sido uno de los que más fuerte ha planteado la necesidad de retirar los pliegos para evitar un conflicto institucional mayor. Según Juez, si García Mansilla ya ejerce como ministro de la Corte en comisión, el mantener el pliego sería innecesario y arriesgado, ya que un eventual rechazo podría generar un enfrentamiento entre poderes y generar incertidumbre sobre la validez de las resoluciones judiciales tomadas por el jurista.
¿Negociación o derrota política para el Gobierno?
El oficialismo se encuentra ante una difícil decisión. Si decide retirar los pliegos, necesitaría una mayoría en el Senado para que se apruebe su retiro, lo cual no es sencillo. Aunque el kirchnerismo tiene la llave para la aprobación o rechazo, la situación también está siendo monitoreada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuya postura podría ser decisiva. A pesar de las tensiones con el gobierno de Javier Milei, Villarruel sigue siendo una figura clave que podría ralentizar el proceso.
En este escenario, se habla de la posibilidad de una negociación con el kirchnerismo, aunque muchos en la Casa Rosada se muestran cautos sobre las posibilidades de éxito. La cuenta regresiva está en marcha, y la decisión final podría tener consecuencias importantes no solo para la política interna del país, sino también para la percepción internacional sobre la gobernabilidad del Gobierno.