Sospechosos del Criptogate comenzaron a borrar pistas irrecuperables en el caso
Más de 40.000 personas perdieron dinero tras el posteo de Milei sobre la criptomoneda. Mientras los sospechosos eliminan rastros digitales, el Gobierno lanzó una unidad para "autoinvestigarse".
Desde que el presidente Javier Milei promocionó la criptomoneda $LIBRA en sus redes sociales, el caso no deja de escalar. Mientras 87 personas lograron enriquecerse con la operación, más de 40.000 inversores perdieron dinero.
Además, se frustró la creación de una comisión investigadora en el Congreso y el Gobierno respondió creando una oficina especial para seguir el caso desde el Ministerio de Justicia.
Sin embargo, mientras las investigaciones avanzan lentamente, algunos sospechosos ya eliminaron perfiles en redes como Instagram, Linkedin, Threads, borraron publicaciones en YouTube y movieron dinero de billeteras virtuales.
¿Por qué las pruebas podrían ser irrecuperables?
Expertos en ciberdelitos advierten que gran parte de las pistas digitales ya no podrán ser recuperadas. El proceso para obtener información de las redes sociales es complejo:
- Las empresas no están obligadas por ley a entregar datos a la Justicia argentina.
- Si la cuenta fue eliminada, no queda rastro de las conversaciones o movimientos.
- Para acceder a mensajes privados, es necesario un exhorto internacional que puede demorar meses y depende de la voluntad de compañías como Meta.
Un ejemplo clave es el de Hayden Davis, el trader vinculado a la creación de la memecoin $LIBRA, cuyas huellas digitales ya estarían fuera del alcance de las autoridades argentinas.
Una sincronización perfecta que movió millones
Los detalles del operativo financiero revelan una coordinación precisa:
- 18:38 h: se crea la criptomoneda.
- 18:51 h: se habilitan las ventas.
- 19:01 h: comienzan las compras masivas.
- 22 segundos después: Milei tuitea, disparando el valor de $LIBRA.
En esos momentos, se realizaron cuatro operaciones por segundo y se movieron más de 13 millones de dólares. Los expertos aseguran que, sin el tuit presidencial, la moneda hubiera pasado inadvertida.
Una nueva oficina con objetivos cuestionados
La creación de la Unidad de Tareas de Investigación (UTI) en el Ministerio de Justicia generó sorpresa entre los fiscales que ya investigan el caso.
El fiscal federal Eduardo Taiano, delegado por la jueza María Servini de Cubría, ya pidió informes a varios organismos. La UTI, sin embargo, también recopilará información y deberá preservarla para evitar su "revelación o divulgación no autorizada", según el quinto párrafo de la resolución que la creó.
Para algunos críticos, más que aclarar el caso, esta nueva unidad podría controlar la información que surge en torno a uno de los mayores escándalos financieros del gobierno de Milei.